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Alcohol, Autogestión y Estado.

A principios de este verano se dio un bonito debate acerca de la contradicción que supone vender alcohol como principal elemento de autogestión de una serie de CSAs y CSOs, apareciendo reflejado en el periódico insurgente valenciano “Ara o Mai” nº 4 (pag. 14). La contradicción partía de que la mayoría de este alcohol se compraba en cadenas de supermercado. Generando las siguientes contradicciones:

 –  El impuesto de lujo de las bebidas alcohólicas va destinado íntegramente a financiar al Ministerio de Defensa (y Ataque).

El alcohol es una droga que nos perjudica física, psíquica y espiritualmente. Alrededor de 20.000 personas mueren anualmente en el Estado español directa (enfermedades hepaticas) o indirectamente (accidentes de trafico) por esta droga “legal”. Y otros cientos de miles sufren sus males: resacas, heridas leves, comas etílicos, violaciones, peleas, problemas familiares, alcoholismo, depresiones, etc.

Su producción industrial es muy contaminante. En especial las bebidas alcohólicas destiladas, es decir que aumentan su graduación alcohólica mediante destilación (deshidratación forzada), a diferencia de la bebidas fermentadas que se basan en la fermentación anaerobia de las levaduras.

Fomentan y financian a la agro-industria capitalista, desde el monocultivo de cereales nacionales o extranjeros (globalización), pasado por los cultivos transgénicos de los mismos, pasando por su industrialización (destilerías) y su comercialización, tanto en grandes superficies como en sus franquicias de barrio. Y entre las conclusiones que se extrajeron figuran:

 1) Diversificar los métodos de financianción de los CSAs / CSOs mediante procedimientos como las derramas directas, la realización de talleres, rastrillos,…

 2) Evitar la compra de bebidas alcohólicas destiladas de alta graduación, centrándose en la venta de bebidas fermentadas (cerveza o vino).  Además dando impulso al consumo de bebidas no alcohólicas como zumos o refrescos.

 3) Impulsar la compra de bebidas alcohólicas fermentadas artesanales, locales y tradicionales. Evitando la compra de las mismas en grandes superficies o en sus franquicias de barrio.

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Por otro lado, el tema de la drogas como elemento contrarrevolucionario es un tema a tratar y a debatir ampliamente.A este efecto, os recomiendo la lectura de “Borracheras No: pasado, presente y futuro del rechazo a la alcoholizacion”, de FRM, obra que surgió a partir de una charla impartida en Valladolid durante las 2ª Jornadas Straight Edge, un movimiento vinculado al estilo musical “Hardcore” que se opone de manera militante al alcohol, las drogas y el tabaco, siendo así mismo vegano y anti-sistema.

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 No es una novedad como el Poder utiliza la degeneración que fomentan la drogas tanto en el sujeto como en su comunidad, como arma de desmovilización social, solo tenemos que ver los estragos de la heroína durante la década de los 80 y 90 del pasado siglo.

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Pero a diferencia de la heroína, a la cual se ha combatido más efectivamente (aunque aun persiste), el alcohol goza actualmente de un potencial mayor de destrucción social que hace solo 30 años. Solo tenemos que visionar la gran campaña mediática gestada este verano para que la población empobrecida consuma cerveza barata en los bares. O como el Estado fomentaba y fomenta los macro-botellones, y como numerosos contertulios (preferentemente de la izquierda capitalista) los defienden a capa y espada. Al mítico grito “¡A colocarse todos!”, del ochenteno ex-alcalde de Madrid,  Enrique Tierno Galván (PSOE).

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Finalmente me gustaría recordar como los militantes libertarios de principios de siglo XX, en concretos los que practicaban el naturismo, lucharon abiertamente contra el consumo de alcohol y tabaco. Como buenamente queda reflejado en el siguiente texto: “El obrero consciente no prueba el alcohol, no fuma, no juega a los prohibidos, no pronuncia jamás la palabra “Dios”; se une sin vinculo religioso ni legal a su compañera; se entierra civilmente y no bautiza a sus hijos” (Historia de las agitaciones campesinas andaluzas. Alianza Editorial. 1969.)

En resumen, como decía el lema de la Asociación de Madres contra la Droga: Drogas y Policía, la misma Porquería“.

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