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Hablar de tu enemigo le hace más fuerte.

Mi abuela a pesar de ser analfabeta era de las personas más despiertas que he conocido, mucho más que la gran mayoría de mis compañeros de la universidad. Y siempre recordaré una frase que solía repetir a menudo: “Hablar del diablo, le hace más fuerte”.

Dicha recomendación es completamente aplicable al capitalismo actual, es decir mientras sigamos hablando solo de su “dinero deuda” y de “ellos” solo les haremos más fuertes, dado que su terreno de dominación es el materialismo económico. Mientras tengamos sus nombres y sus conceptos permanentemente en nuestras bocas, aunque sea para criticarlos les estamos dando poder. En otras palabras, hasta que no empecemos a hablar de “nosotros” y de cosas más importantes que su “economía”; como son el amor, la amistad, la libertad y la justicia no ganáramos jamás.

En consecuencia debemos de empezar por dejar de ver sus caras y de oír sus envenenadas palabras, que si bien ya no nos engañan, si nos crean sustracción y rabia, lo cual nos debilita psicológica y espiritualmente. Es decir, tenemos que dejar de ver las televisiones, de escuchar emisoras radio y leer publicaciones comerciales o estatales. Sustituyéndolas por radios libres, Internet o mejor aun por un buen libro, una buena conversación con un amigo o una asamblea de un grupo revolucionario.

Otras medidas para dejar de pensar en “ellos” son las siguientes:

– Centrar nuestra atención emocional en nuestra pareja, hijos, familiares, amigos, vecinos y compañeros o camaradas.

Cultivar la tierra o por lo menos tener un par de macetas en casa. Los animales de compañía también ayudan.

– Dejar se usar sus monedas capitalistas (€,$), para suplantarlas por monedas sociales.

– Dedicar un tiempo diario a la reflexión e introspección interior mediante la práctica de un deporte al aire libre, yoga o simplemente a pensar tirado en la cama.

En definitiva empecemos a hablar de nosotros y dejemos de hablar de ellos, y que de este modo desaparezcan de nuestra memoria como los antiguos dioses de los cuales ya no se recuerda ni el nombre.

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