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La crisis económica como síntoma y no como causa.

La semana pasada acudí a realizar una charla sobre economía social y en la misma se dieron unas reflexiones muy gratas. Uno de los asistentes me pregunto si podía ser una salida  a la crisis económica el regreso de la peseta, dado que esta se podría devaluar.

Mi respuesta fue la siguiente: NO, dado que la crisis económica es un síntoma y no una consecuencia. Es decir, del mismo modo que la fiebre es un síntoma de una enfermedad por ejemplo una gripe. La crisis económica no es más que un síntoma de la verdadera crisis que no es otra que una profunda crisis social y cultural, que da como resultado una sociedad sin valores morales y éticos. Dado que un pueblo que tenga como base de su funcionamiento social la corrupción, el hedonismo, el egoísmo, la pereza y la cobardía solo pueden conducirle a la bancarrota económica.

 En otras palabras la ideologia capitalista nos ha destruido como economia, sino también como individuos y sociedad. Destruyendo nuestros valores de cooperación, solidaridad y de amor profundo por la verdad y la justicia. Adoctrinandonos en el servilismo, la competencia desleal, la cobardía y el amor profundo por el interés propio, sobretodo monetario.

 Pondré un ejemplo, la sociedad alemana tiene un sistema económico muy potente, pero dicho bonanza económica no nace de la nada. Surge de ser una sociedad con unos fuertes valores morales y éticos donde la palabra corrupción es tabú, y la malversación de fondos estatales es además de ser uno de los delitos más grabes, es considerado también un pecado social mortal.”

Del mismo modo que la cara es el espejo del alma, la economía es el espejo de la sociedad que la forja. Y por tanto ante una sociedad de borregos infantilizados donde les preocupa más el pan (consumismo, subsidios) y circo (fútbol, F-1) que la cultura y el bien común, es normal que tienda a la bancarrota económica más temprano que tarde.

Y por tanto es normal que solo salgan a la calle a protestar, como la masa melancólica que son, por un pasado de super-consumo destructor no solo del medioambiente y del resto de pueblos que co-habitan con ellos en el planeta (ver video final). Sino también destructor de si mismos como seres humanos tanto física, metal como espiritualmente, junto con toda la riquezas tanto material (huerta, bosques) e inmaterial (cultura, creencias) que sus antepasado les legaron. Dado su amor por la comida y cultura basura.

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